domingo, 5 de julio de 2026

La Vida Cambió. Parte I

En Venezuela, el miércoles 24 de junio de 2026 será una fecha para recordar y vaya forma. Un día soleado y tranquilo en la Región Norte Costera del País, feriado por los 205 años de la Batalla de Carabobo y a nivel de la Iglesia Católica, correspondía esa fecha del santoral a san Juan el Bautista, primo de Jesucristo.  En esa fecha, fue el cumpleaños número 96 de mi abuela materna.

Todo iba muy bien, los venezolanos estábamos aprovechando el feriado para compartir y muchos estaban trabajando. El inicio de la tarde estuvo marcado por el calor que se sentía en Valencia, Estado Carabobo y había una extrañeza que no había llovido ni un poco. En mi memoria estaba el 24 de junio de 2001 que no llovió y el acto de Campo Carabobo estaba siendo presidido por el expresidente Chávez. 2 días después cayó un fuerte aguacero en la Gran Valencia. Pensé que sería una fecha con un hecho excepcional.

Desde las 10:30 am recibimos visitas de familiares visitando a mi abuela, compartí anécdotas con mis primos, 2 de ellos mis ahijados menores y luego un amigo de la familia. Luego siguieron llegando familiares y amistades. Ya pasadas las 5:00 de la tarde, mi abuela y las 8 personas que estábamos con ella, seguimos compartiendo hasta las 6:04 pm cuando mi abuela siente un temblor (algo normal en Valencia cada cierto tiempo). Estábamos en el Estar, solo yo estaba de pie a la derecha de mi abuela que estaba sentada en su silla de ruedas. La noción del tiempo se hizo de breve a interminable porque no dejaba de moverse el edificio, luego el piso comenzó a vibrar y el ruido de la tierra fue espeluznante. Comenzamos a orar, unos en silencio y otros en voz alta. Yo me mantuve concentrarme en estar calmado y al lado de mi abuela, todos los demás sentados hasta que pasase el temblor. Juro que pensé que ese el momento era el final de los 9 que estábamos en el Estar. Millones de personas tuvieron esa sensación y afortunadamente para muchos fue el susto de la vida, para otros la pérdida de sus afectos y el ver el esfuerzo de mucho trabajo acabado en cuestión de minutos. Simplemente fue una tarde del horror.

Al pasar el sismo, el amigo que nos visitaba, me dijo en 2 oportunidades que abriera las puertas, para evitar que las puertas se quedaran trancadas por descuadre. Al yo abrir, una de las invitadas se fue a ver a su familia y mi amigo bajó a revisar las columnas del edificio donde vivimos 5 de las 9 personas presentes en la reunión de cumpleaños. Al pasar poco más de 10 minutos, mi amigo sube para informarnos que no era necesario evacuar el edificio. Nos mantuvimos en la casa con mi abuela.

Después comenzamos a recibir noticias que fueron 2 sismos (twins earthquakes), pero en Valencia se sintió como si fuera 1 solo sismo. Los videos de La Guaira, Caracas, Morón, Maracay, Tucacas y otras localidades afectadas dimensionaron la magnitud del desastre natural.

El miércoles terminó con el canto de cumpleaños a mi abuela con la versión corta “Cumpleaños Feliz”, tomando en cuenta la magnitud de la tragedia sin pasar por debajo de la mesa el celebrar la vida, de manera sobria. La vida cambió y eso nos trajo a la reflexión de vivir en paz consigo mismos y con nuestros semejantes, así como se presenta el refrán popular que dice: “no dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy”.    

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